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Estamos a nada de hacerlo todo

¿Qué es Rebeldía?

Rebeldía es el punto de encuentro de la juventud del cambio que se organiza para construir el futuro de un país. Un espacio de aprendizaje y reflexión con el objetivo de desplegar e impulsar espacios de participación juvenil en cada rincón de nuestra realidad cotidiana.

Debemos estar con nuestro pueblo allí donde la ausencia de derechos se hace patente para la juventud: los centros de trabajo, los institutos y facultades, los barrios y espacios de ocio… facilitando el análisis y la acción colectiva para defender una vida digna desde lo concreto. Con este objetivo, nos hemos dotado de unos principios políticos y organizativos comunes para empezar a trabajar desde los diferentes puntos del Estado en torno a cinco ejes que consideramos fundamentales:

– Feminismos y LGTBI
– Movimiento popular
– Movimiento estudiantil
– Comunicación y redes
– Organización y extensión

Si no puedes mirar hacia otro lado ante el futuro de miseria que pretenden imponernos ¡contacta y súmate a la juventud rebelde!

Manifiesto

Conscientes del momento histórico que nos ha tocado vivir, las y los jóvenes no nos rendimos. Seguimos impulsando el cambio político para conseguir el país que soñamos, en el que nadie vuelva a decidir sobre nuestras vidas sin contar con nosotras.

Crecimos con la crisis y no conocemos más proyecto de vida que la precariedad, pero tenemos muy claro quiénes nos están arruinando el futuro y robando los derechos. Son los mismos que prefirieron arrodillarse y eligieron el pago de una deuda ilegítima antes que cuidar la soberanía y el bienestar de nuestra patria; aquellos que mientras imponían recortes en nuestras escuelas, regalaban miles de millones de dinero público a los responsables de la crisis; los que dicen que si no podemos acceder a la universidad es porque no nos hemos esforzado lo suficiente mientras recortan en becas, suben las tasas y tienen másteres regalados. Nuestros enemigos no son los y las migrantes que huyen de la guerra y del expolio de sus países, por más que algunos quieran confundirnos, sino esos señores con corbata que, mientras destrozan los derechos laborales y nos dejan salarios de miseria, ofrecen todo tipo de privilegios fiscales a las grandes empresas que nos explotan. Nuestra inseguridad no tiene que ver con lazos amarillos ni con banderas, sino con aquellos que responden con represión y censura cuando exigimos más democracia, privatizan sectores estratégicos y servicios públicos para jubilarse en consejos de administración y nos niegan el derecho a la vivienda para especular con ella; aquellos que invisibilizan nuestro trabajo y quieren decidir sobre nuestros cuerpos, o que no nos permiten disponer de nuestras ciudades para gestionar nuestro propio ocio y convertirlo en derecho.

Frente a ellos, está la juventud precaria que ya no tiene miedo. Decían que no había alternativa, pero despertamos un 15 de mayo y este país cambió para siempre. Nos dijeron que no se podía, e inundamos de esperanza las urnas y de pueblo las instituciones. Trataron de convencernos de que estábamos solas, y juntas dejamos claro el 8 de marzo que sin nosotras el mundo se para. Pero tenemos la mirada larga y vamos lejos, sabemos que será precisa toda nuestra fuerza. Por eso necesitamos escucharnos, aprender, pensar y empoderarnos juntos y juntas; necesitamos organizarnos para empujar todas a una.

Con este objetivo nace Rebeldía, una herramienta para afrontar el reto organizativo que tenemos por delante y comenzar a construir con nuestras propias manos el país que queremos. Construir junto a nuestros vecinos y vecinas, compañeros y compañeras desde las plazas, desde los centros de trabajo, en los institutos y facultades, en las redes y sobre los escenarios, desplegando espacios de participación juvenil en cada rincón de nuestra realidad cotidiana. Porque sabemos que ante problemas comunes la respuesta solo puede ser colectiva.

Es el momento de dar un paso al frente para seguir avanzando, de levantar la bandera de la dignidad y la alegría ante quienes solo ofrecen odio y servidumbre. Es ahora cuando debemos unir nuestras voces, hablar entre nosotras de nuestra realidad y evitar que sean otros los que definan qué es ser joven y cuáles son nuestros deseos y problemáticas, para recuperar el poder sobre nuestras vidas desde la fraternidad que nos enseña el feminismo y con la diversidad por fortaleza. A Rajoy lo echamos también los y las jóvenes, pero queda mucho camino por andar. Ningún Gobierno protegerá lo que otras personas ganaron para nosotros y
nosotras si no estamos en guardia, ninguna institución nos regalará nada que no peleemos, porque la historia nos ha demostrado que los derechos se conquistan y se defienden en las calles.

La responsabilidad es enorme, pero no nos echaremos atrás, pues somos conscientes de que sin la fuerza de la juventud ningún cambio real será posible. Y es que, como escribió un poeta de esa España de la que sí nos sentimos orgullosas, Miguel Hernández, «la juventud siempre empuja, la juventud siempre vence».

Adelante, compañeras y compañeros, porque si avanzamos juntos, el futuro es nuestro.

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